Denunciemos el racismo

Uno de los recursos para combatirlo 

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En los últimos meses, vemos y escuchamos que se condenan las agresiones racistas contra los futbolistas afrodescendientes de nuestro torneo local. Situaciones originadas por algunos hinchas. Denuncias públicas que parten de las víctimas, como el caso de Joel Herrera, jugador de Real Garcilaso:

Las denuncias, como en casos anteriores, parten de la víctima frente a la, poca o nada, iniciativa de los diferentes clubes por erradicar la práctica racista contra un jugador afro del equipo rival, en la mayoría de casos. Hechos que “se alimentan”, por lo dicho por algunos periodistas deportivos que creen: “Así es el fútbol” y que “no ha y que quejarse”.

Carlos Mejía del portal de noticia “Dedo Medio”, recoge del periodista Carlos Bejarano, lo mencionado por un conductor de un programa deportivo de una radio limeña, sobre la denuncia por insultos racistas que hiciera el futbolista afroperuano, Edgar Villamarín: 

“Las denuncias por racismo son una moda”, “Los insultos racistas en el Perú son algo normal. El futbolista está para aguantar”, “A Villamarín le falta personalidad para aguantar los insultos”.

Un periodista que contradice el principio ético de la carrera: la defensa de los derechos humanos. Insultar, deshumanizar, privarlo de su ciudadanía por la condición racial es una ofrenda el principio humano. Naturalizar el problema. Lo mencionado, son algunos ejemplos de lo que sucede, hasta ahora. Hace unos días, la víctima de racismo, en los estadios, fue el futbolista afrocolombiana Johnnier Montaño del club Melgar de Arequipa.


Los insultos contra los futbolistas afrodescendientes, es el reflejo de una sociedad en la que nos miramos desigual. Desde le "bullying" a los niños y niñas por el “color” de la piel porque se cree que ser “más oscuro” es una debilidad para atacar, para someter por medio de la “burla”.

En los centros laborales, la discriminación racial hacia los afros, se refleja, a veces, en el trato y responsabilidades que se le asumen. El afrodescendientes, en una azuzenasociedad racista, tiene que esforzarse “el doble” para contrarrestar el prejuicio: “color de piel” es igual a desempeño.

Un caso emblemático es el de Azucena Asunción Algendones (afroperuana) quien denunció, por lo penal, la discriminación racial que era víctima en su centro laboral. El Poder Judicial le da la razón, convirtiéndose en la primera sentencia, en nuestro país, con estas características. A la vez, convirtiéndose en el primer antecedente frente a nuevas denuncias de discriminación racial.

Los insultos racistas son válvulas de escape de una sociedad intolerante que se refleja en los estadios. Lo son también el trato, no solo en lo laboral, también, en ocasiones, en diferentes entidades del Estado o privados.

El racismo está en todos lados y unas de las maneras de combatirlo es denunciando.

Por Sergio Molina Bustamante.
Comunicador.
Autor de “La Propaganda Racista contra los Afrodescendientes en el Perú, estudio de caso de un programa de humor”.
Creador del primer "Observatorio de Medios de Comunicación y Políticas Públicas", en Perú, sobre el tema afroperuano.
Marketing y Redes Sociales.