PARADIGMAS CULTURALES DE L0S AFRODESCENDIENTES. LA MEMORIA IMPUESTA

oswaldoPor Oswaldo Bilbao Lobatón, director ejecutivo del Centro de Desarrollo Étnico CEDET, en el II simposio "Después de Santiago: El Movimiento Afrodescendiente y los Estudios Afrolatinoamericanos", Cartagena, 2016.


El historiador Darien J. Davis que manifiesta y cito: “Durante la época colonial, la población africana superaba a la europea en algunas partes de América Latina, llegando, inclusive, a alcanzar una proporción de 15 a 1”.

Partiendo de esa premisa, cabe preguntarse el lugar que ocupa el legado afrodescendiente en la historiografía cultural y política de América Latina. ¿Cuál es el estatuto del patrimonio cultural de los afrodescendientes dentro del marco de las diferentes nacionalidades que conforman América Latina?

En una reflexión, en el Perú, en el marco de la evaluación de los primeros cinco años de la Conferencia de Santiago, CEDET publicó el libro "El Estado y el Pueblo Afroperuano" (2005). En la página 73, buscamos dar un acercamiento a esta respuesta desde cómo es el estatus del patrimonio cultural de lo afroperuano. Cito: “El estado republicano reprodujo los mecanismos de exclusión heredados de la colonia, animado por la construcción de una representación del ser nacional a partir de la imagen y modelos procedentes de occidente y considerado 'modernos', dentro del cual lo afroperuano no tenía cabida, salvo como un elemento exótico o vistoso desprovisto, del reconocimiento como parte de la esencia de lo peruano”.

El sistema esclavista convirtió al africano (primero) y a sus descendientes, hasta antes de las manumisiones, en un objeto definido y reconocido, única y exclusivamente por su valor de uso y su valor de cambio. A lo largo de este proceso, este sistema perverso les robó su pasado, su historia, su confianza (elemental en sí mismo), sus leyendas, sus sistema familiar, sus creencias, su arte, Esta estructura afectó, profundamente, la construcción y articulación de un discurso epistemológico público e identitario propio que se nutriera, entre otras cosas, de paradigmas culturales, específicamente, afrodescendiente, dentro del marco de la peruanidad, de la ecuatorianidad u otros países. El discurso esclavista se valió de prácticas discursivas e institucionales para poner una estructura política, económica, cultural y epistemológica asimétrica mediada, por una memoria impuesta, asignándole una identidad negativa, extraña, peligrosa.

Pero, paralelamente a todo este andamiaje, se dan respuestas culturales africanas a la esclavitud y a la opresión, a lo que Rene Depestre llama Cimarronaje Cultural. Lo define como la conformación y articulación de un contra discurso que recupere y reinterprete esos paradigmas culturales, epistemológicos y políticos impuestos. El proceso implica la revaluación de ese gran y diverso caudal cultural e histórico africano. Ese abundante patrimonio inmaterial que se expresa bajo formas de técnicas agrícolas, recreación de estructuras familiares, prácticas religiosas, el arte de la guerra, las artes medicinales, la gastronomía, la ciencia de la salud, la música.

La innovación es la mayor prueba del cimarronaje cultural afrodescendiente, donde la cultura se renueva, sin perder sus trazos originales. La preservación, la creación e innovación es un continuo histórico que rompe los paradigmas culturales occidentales que nos han folclorizados y paralizado en el tiempo. La quijada de burro, el cajón peruano y otros instrumentos, hoy, incluidos en el jazz son una muestra de ello.